Las emociones, cuántas hay y por qué son importantes

Todos los días, sin falta y sin excepción, los seres humanos pasamos por diferentes emociones, las cuales están condicionadas por las situaciones que se presentan en el trabajo, en la casa o en la escuela, porque se trata de algo relacionado con la esencia misma de las personas.

Por ejemplo, muchas personas podrían iniciar su día con alegría; sin embargo, los retrasos en el transporte público hacen que la preocupación se aparezca y si en la oficina las cosas no salen como se esperan, el enojo quizá se haga presente.

Esto solamente es una serie de situaciones de las muchas que viven las personas todos los días, en las cuales están expuestas a pasar por diferentes emociones, mismas que se pueden clasificar en ocho categorías, pero antes de conocerlas todas, conviene saber exactamente qué son estas reacciones humanas.

Qué son las emociones

En la web es posible encontrar un número considerable de definiciones para la palabra “emociones”; sin embargo, la que ofrece el Ministerio de Sanidad y Bienestar Social de España, ayuda a entender mejor este concepto.

“Las emociones son reacciones que todos experimentamos: alegría, tristeza, miedo, ira, etc. Son conocidas por todos nosotros pero no por ello dejan de tener complejidad. Aunque todos hemos sentido la ansiedad o el nerviosismo, no todos somos conscientes de que un mal manejo de estas emociones puede acarrear un bloqueo o incluso la enfermedad”.

Además, si se ven desde el campo de la psicología, se trata de reacciones psicofisiológicas que se presentan cuando las personas reciben una serie de estímulos internos y externos, es decir, que estas reacciones se originan en el cerebro.

Un ejemplo de lo anterior es la adaptación que ha tenido el ser humano a lo largo de los años, que ayudado también de sus emociones, ha podido sobrevivir a las diferentes épocas de la historia.

  • Situaciones en que se identifican fácilmente las emociones

Recordemos que son muchas situaciones en las que una persona puede tener emociones, por lo que resultaría demasiado complicado describirlas todas; sin embargo, el Ministerio de Sanidad de España señala algunas que son más comunes entre la mayoría de las personas.

La primera tiene que ver con el miedo a morir, que por lo menos en alguna ocasión, muchas personas han sentido. También está el temor a los resultados negativos de nuestro trabajo o la relación con nuestra familia, porque son círculos sociales donde se pasa mucho tiempo.

El fallecimiento de una persona, es una situación que siempre va a provocar emociones, pues tiene que ver con algo que, inevitablemente, sucede todos los días (la muerte de alguien).

Una situación más tiene que ver con el enamoramiento, ya que todos los seres humanos tenemos la capacidad de formar un vínculo amoroso con una persona que nos haga sentir alegría, euforia y seguridad.

Independientemente del tipo de situación que las provoque, no se debe olvidar un punto muy importante, y es que estas reacciones están relacionadas con la salud mental, porque cuando son positivas pueden incluso “contagiarse a otras personas”, pero cuando son negativas, podrían llegar a afectar de manera física.

Entonces, lo ideal es que las emociones, junto con otros factores, favorezcan a tener un estado de bienestar, el cual permite a las personas “ser conscientes de sus propias capacidades para que puedan afrontar las tensiones normales de la vida, trabajar de forma productiva y ser capaces de hacer una contribución a su comunidad”, según lo describe la Organización Mundial de la Salud.

Los diferentes tipos de emociones

Para poder tener ese bienestar, tanto físico como mental, algo que sería recomendable es conocer las emociones a las que está expuesto el ser humano, con la finalidad de poder “enfrentarlas” cuando éstas sean malas.

  • Emociones primarias

Estas emociones derivan de un estímulo, es decir, de señales fisiológicas y situaciones que propician su aparición. De acuerdo con la teoría del psicólogo estadounidense Paul Ekman, la cual tuvo su “boom” en la década de los 90’s, existen seis emociones básicas que incluso son compartidas por todas las culturas:

Miedo: este tipo de emoción suele aparecer cuando existe una amenaza o un peligro inminente, que puede ser real o potencial. Cuando se tiene miedo, el cuerpo comienza a liberar neurotransmisores (adrenalina y noradrenalina), que ponen alerta a las personas.

Tristeza: esta emoción aparece cuando una persona sufre una pérdida o un duelo, puede ser por el fallecimiento de un familiar, pero también por una separación amorosa o el término de un trabajo.

Alegría: es una de las emociones que más tienen las personas, la cual puede abarcar otros sentimientos, como la satisfacción. De hecho, la felicidad se considera como un estado duradero de alegría.

Ira: se trata de una emoción que está relacionada con el sistema nervioso y la adrenalina, aparece como una reacción de lucha.

Sorpresa: el psicólogo Ekman menciona que esta emoción incluye otros componentes fisiológicos de la alegría y del miedo.

–    Asco: de todas las emociones, primarias, el asco se caracteriza por ser una expresión de rechazo a estímulos que las personas consideran desagradables, por ejemplo, alimentos en estado de descomposición.

  • Emociones secundarias

A partir de lo que planteó el psicólogo Ekman, las emociones primarias son el núcleo del cual derivan las secundarias, es decir, son una especie de derivación de las seis reacciones básicas de las que hablamos en el punto anterior.

Para entender mejor este punto, lo mejor es dar algún ejemplo, para el cual usaremos a la alegría. Esta emoción primaria propicia que aparezcan otras, como la euforia, la diversión y hasta el amor.

Mientras que otra emoción básica como el miedo, puede desencadenar que aparezca la angustia, la depresión y el nerviosismo, por mencionar algunos ejemplos.

  • Emociones positivas

Este tipo de emociones tienen un efecto favorable en el bienestar emocional y físico de las personas, pues están relacionadas con pensamientos saludables y un buen estado de ánimo que favorece actuar positivo en el día a día. Por ejemplo, podemos mencionar a la gratitud, la alegría y la satisfacción.

  • Emociones negativas

Cuando hablamos de las emociones negativas nos referimos a todas aquellas reacciones que tienen un impacto que puede perjudicar el bienestar de las personas, por lo que también son conocidas como emociones tóxicas, por ejemplo, el miedo y los celos.

  • Emociones ambiguas

También conocidas como neutras, este tipo de emociones no tienen consecuencias negativas ni positivas en las personas, porque sentirlas es solamente algo momentáneo, por ejemplo, la sorpresa que dura algunos minutos.

  • Emociones estáticas

Son consideradas por muchos como las emociones más “bonitas”, porque éstas derivan de estímulos provocados por expresiones artísticas como la pintura, la danza o la música. De hecho, existen terapias que se basan en estos recursos para que las personas encuentren estados de relajación que les permitan superar conflictos o situaciones adversas.

  • Emociones sociales

Se trata de emociones un poco complejas, porque no se pueden aprender ni en la casa o en la escuela, por el contrario, dependen de otra persona o situación. Un ejemplo es la venganza, la cual sentimos en relación con la forma de actuar de otros individuos.

  • Emociones instrumentales

Podría tratarse de las emociones más difíciles de describir, porque son las que aparecen cuando se desea manipular para conseguir un objetivo, se trata de aparentar algo que en realidad no es de ese modo para llegar a un fin, por ejemplo, fingir alegría para obtener un premio escolar.

Sin duda alguna se trata de un cúmulo de expresiones que dependen de cada persona y de las situaciones que la rodean, porque en un mismo día puede pasar de la felicidad a la tristeza sin que sea algo predeterminado.

Teorías de la emoción

Por tratarse de complejas reacciones, Paul Ekman no es el único psicólogo que ha estudiado  a las emociones, hay otras teorías en torno a este interesante tema, lo que significa que pueden verse desde diferentes perspectivas.

Todas las teorías que hablan sobre las emociones pueden clasificarse en tres grupos, que son los siguientes:

  1. Fisiológicas: se refieren a que estímulos intracorporales son los que provocan emociones, por ejemplo, una enfermedad puede ocasionar que una persona sienta tristeza.
  2. Neurológicas: las teorías que están dentro de esta categoría mencionan que el cerebro es el responsable de provocar las emociones, por ejemplo, la depresión.
  3. Cognitivas: establecen que los procesos mentales son los que se encargan de darle forma a las emociones, por ejemplo, los celos que pueden provocar enojo.

Como parte de la psicología, dichas reacciones están en continuo estudio pues se trata de reacciones tan diversas que en ellas influyen aspectos tanto físicos como mentales, por lo que resulta difícil la aplicación de una sola teoría.

Qué es la inteligencia emocional

Algo que también han estudiado los psicólogos durante muchos años es precisamente la inteligencia emocional, la cual podría servir para que las personas manejen sus emociones de manera que no los perjudiquen, sino que les permitan tener el estado de bienestar que mencionamos al principio del artículo.

Los autores Salovey y Mayer, a finales de la década de los 80’s, definieron a la inteligencia emocional como:

“la habilidad para manejar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y conductas”.

Este concepto es muy importante pues cuando las reacciones son positivas, ayudan a que las personas tengan una buena salud física y mental. Sin embargo, cuando son negativas, pueden desencadenar problemas como baja autoestima, depresión o agresividad.

Ante casos como estos, en los cuales la inteligencia emocional no permite que las personas puedan usar sus emociones a su favor, lo mejor es visitar a un psicólogo, quien puede ayudar para que no se presenten problemas más graves, por el contrario, que el paciente tenga una buena calidad de vida.

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