La hipnosis, ¿funciona?

En torno a la hipnosis hay un gran número de preguntas e inquietudes, la principal de ellas es sobre si funciona o no esta técnica, la cual necesita de la explicación de diferentes conceptos para comprender mejor la importancia y funciones que tiene dicha herramienta de la psicología.

¿Qué es en realidad la hipnosis?

La hipnosis es un término popular que se ha escuchado desde hace muchos años, pues alrededor de esta técnica hay incluso mitos que la catalogan como algo “riesgoso” para las personas.

Por eso, vamos a retomar la definición que propone la agencia de noticias EFE, en su sección de Salud:

“La hipnosis es un estado de focalización sensorial en el que la persona está concentrada en sus vivencias internas. Es un estado de relajación profunda psíquica y física”.

Por lo tanto, antes de continuar, es conveniente dejar claro que no es propiamente una terapia psicológica, sino una técnica que se utiliza en esta ciencia para ayudar a que los pacientes resuelvan o terminen con determinados problemas.

“La hipnosis, en sí misma, no es una terapia. Nunca lo ha sido ni hay evidencia que avale que tenga sentido utilizarla como única intervención”, explicó a EFE el experto Antonio Capafons, miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana.

A partir de estas definiciones y explicaciones es más sencillo dejar claro que se trata de una herramienta de apoyo, ya sea para un tratamiento médico o psicológico, que fomente el bienestar físico, social y emocional de los pacientes.

Se parece a un juego de roles

Los pacientes son, precisamente, uno de los participantes en la hipnosis, que para estar completa necesita de otra figura clave: el hipnotizador.

Según el hipnotizador Jeff Toussaint, esta herramienta se puede considerar como un “estado ampliado de comunicación” porque se realiza un intercambio de mensajes a partir de un “acuerdo entre ambas partes”.

Por eso, la hipnosis también se ha llegado a considerar como un juego de roles en el que participan dos actores imprescindibles:

  • Hipnotizador: es una persona que debe tener una formación teórica (estudios) que le permitan trabajar con esta herramienta de forma responsable y con un objetivo claro, que es contribuir al bienestar de una persona.
  • Hipnotizado: es la persona que llegará a un estado de profunda relajación para que pueda ser ayudado -y conducido- por el psicólogo o especialista que se encargará de ejecutar esta herramienta.

Para que la hipnosis -vista como un juego de roles- pueda llevarse a cabo, se necesita de un elemento clave: la concentración, que a pesar de las creencias erróneas, no provoca que las personas hagan cosas y después, olviden lo que el hipnotizador les dijo o hizo.

Pierden la voluntad los que están bajo hipnosis

Hablar de la concentración es otro punto básico que sirve para comprender que la hipnosis no significa que los pacientes pierden la voluntad, se refiere a que la atención se enfoca a los pensamientos, los recuerdos, sentimientos y sensaciones.

De acuerdo con lo que explica el portal Ciencia Canaria, los mecanismos ideomotores generan una respuesta a partir de una idea, lo que significa que una persona puede estar completamente concentrada en dicha idea y retroalimentarla con el trabajo del especialista en hipnotizar.

Sin embargo, este juego de roles se puede romper cuando ocurra un “incidente”, es decir, que se le pida al hipnotizado que haga algo que no quiere, porque sus conductas naturales lo harán reaccionar de inmediato y esto, además, rompe el mito de que la hipnosis sirve para que las personas pierdan la voluntad.

Tampoco se puede hacer olvidar

La pérdida de voluntad y la pérdida de recuerdos, son dos atribuciones que erróneamente se le han dado a la hipnosis, que es una técnica de apoyo para superar problemas o adicciones, pero no para modificar lo que se guarda en la memoria.

“La hipnosis funciona de forma similar al placebo, pero la sociedad la asocia con creencias muy fascinantes como el poder para controlar la mente que tiene lugar en obras fantásticas como Drácula”.

Así lo explicó un catedrático de la Universidad de Valencia al sitio de noticias El País, un experto que aseguró que lo mostrado por las películas o la televisión, donde el hipnotizador hace que las personas pierdan el control sobre sí mismas, es falso.

En la ficción, las personas permanecen dormidas y bajo ese estado de “sueño”, realizan las tareas que una persona les pide; sin embargo, esto es una falsedad, pues de hecho, existe algo que se conoce como la hipnosis despierta, que busca la “actividad y expansión mental” de los pacientes.

De forma general, podemos resumir que esta herramienta de la psicología está rodeada por tres ideas falsas que es importante no creer, las cuales retomamos del sitio EFE Salud.

  1. Pérdida de control: las personas que se someten a la hipnosis, no pierden la consciencia ni realizan tareas o dicen frases en contra de su voluntad.
  2. Adquisición de poderes: emplear esta herramienta de la psicología, no hace que la memoria aumente, ni tampoco incrementa las capacidades físicas y mentales de una persona.
  3. Ausencia de esfuerzo: para que esta herramienta se utilice de forma óptima, se debe poner “esfuerzo y constancia”, dos elementos claves que incluso son necesarios en otras disciplinas de la salud.

La hipnosis “es un proceso, hay que ir a las sesiones y poco a poco se va viendo la evolución”, pues al fin y al cabo, forma parte de un apoyo terapéutico de la psicología.

La hipnosis como terapia

Precisamente la hipnosis es una herramienta que a pesar de no estar considerada propiamente como una terapia, sí se emplea por los especialistas en psicología para buscar soluciones a diferentes problemas, adicciones o trastornos mentales.

El objetivo de esta herramienta, empleada como terapia es:

“Provocar cambios que beneficien a la persona, que los percibe como si no hiciera esfuerzos para conseguirlos, aunque realmente los realiza sin darse cuenta”.

Utilizada como terapia, la hipnosis debe de seguir cuatro fases que son determinantes para que sus resultados sean los esperados.

  1. Inducción al trance: en este primer momento las personas comienzan a relajarse y concentrarse. En esta parte de la sesión, los especialistas hacen creer al paciente que las sugestiones ya están comenzando. Además, se debe dejar claro que el paciente participará en el control de la sesión porque no perderá la conciencia en ningún momento.
  2. Profundización: es esta etapa de la hipnosis, se llega a la relajación profunda, a través de varias técnicas que los psicólogos implementan, por ejemplo, por medio de un conteo o de la visualización de un lugar imaginario.
  3. Intervención: después de que se ha llegado al nivel óptimo de concentración, lo que sigue son las sugestiones que de forma verbal hará el especialista, con el objetivo de influir en el comportamiento del paciente para tratar de curar o eliminar problemas, por ejemplo, la adicción a un determinado tipo de sustancias tóxicas.
  4. Vuelta al estado de vigilia: poco a poco el paciente sale del estado profundo de concentración, con los recuerdos y la mente sin alteraciones, porque como lo hemos aclarado, la hipnosis no es capaz de hacer que una persona pierda la voluntad.

Sin duda alguna, es una herramienta que la psicología utiliza porque ha servido para que las psicoterapias modernas cuenten con un mayor entendimiento que les permita tratar diferentes problemáticas.

La hipnosis, como un apoyo en la terapia, “puede contribuir a toda una gama de beneficios para aliviar las molestias habituales derivadas de diversas enfermedades: reducir el dolor (…) dar tranquilidad, firmeza y seguridad”, según lo detalla el sitio de noticias El País.

Como lo hemos visto, esta herramienta sirve como apoyo para tratar diferentes problemas; sin embargo, existen dos que son más recurrentes: la depresión y la adicción a sustancias tóxicas, sobre todo el cigarro.

“Los dos grandes monstruos” a vencer son las adicciones y la ansiedad, pero la hipnosis también se ocupa en los consultorios como técnica de apoyo para tratar problemas de autoestima, traumas de la infancia o la adolescencia, dificultades en el ámbito sexual, fobias, dolores agudos y enfermedades psicosomáticas, por ejemplo, colon irritable.

En el caso específico de las adicciones, los pacientes deben estar completamente seguros y convencidos que desean dejar de fumar o de consumir sustancias, para que la hipnosis pueda dar los resultados esperados y funcione correctamente.

Además, al aplicar esta técnica como complemento de una terapia, se pueden obtener diversos beneficios, algunos de ellos son:

  • Aumentar la motivación, lo que servirá para realizar las tareas terapéuticas con mayor voluntad.
  • Mejorar la eficacia del tratamiento.
  • Contribuir a que se generen ideas de autoeficacia.
  • Influir para que exista un buen autocontrol.

Otro punto muy importante que no debemos pasar por alto tiene que ver con el terapeuta o psicólogo que dará la hipnosis, pues debe ser una persona con suficientes conocimientos y una base metodológica sustentada en estudios, para que haya una garantía de que esta herramienta se utilizará con profesionalismo y no tendrá consecuencias negativas en el paciente.

Toda persona es apta para la hipnosis

Una vez que se ha entendido qué es la hipnosis y cómo ayuda para que se dé un tratamiento a diferentes problemas de salud (tanto física como mental), debemos aclarar que no todas las personas se consideran aptas para someterse a esta herramienta.

Esto lo mencionamos porque antes de establecer esta herramienta como un complemento de la terapia, los pacientes deben someterse a una evaluación que determina la capacidad que tienen de sugestionarse, para poder determinar qué tan pertinente es emplear la hipnosis.

Se deben tener en cuenta la características personales y el problema que se va a tratar, para determinar si las personas pueden someterse a esta técnica, en caso de ser así, lo que sigue es establecer el número de sesiones y como lo mencionamos antes, poco a poco se verán los resultados de este apoyo clínico que sirve para resolver problemas físicos y mentales.

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