La autoestima, qué es y cuántos tipos hay

Cuando de autoestima se trata, no hay una edad específica que nos indique a quiénes puede afectar este problema, pues involucra una serie de factores que se presentan en niños, adolescentes y adultos.

De los diferentes trastornos mentales que los psicólogos tratan en las terapias, los más comunes son la depresión, los celos, la ansiedad y la autoestima, por eso en este artículo nos vamos a enfocar en este último problema, el cual tiene muchas implicaciones, por lo que conviene conocerlas todas.

A qué nos referimos con autoestima

Para poder iniciar el desarrollo del tema, es necesario entender el significado de la palabra autoestima, porque a partir de ahí se puede tener una idea más clara de lo importante que es prestarle atención a una situación que de no tratarse a tiempo, podría desencadenar serios problemas.

En una guía especial que el gobierno de Jalisco realizó para hablarle de este problema a los niños y jóvenes, se planteó una definición que nos parece apropiada citar aquí:

“La autoestima es el concepto que tenemos de nosotros mismos y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que hemos construido durante nuestra vida”.

Así es, este concepto sobre una persona no se construye por lo que otros piensan o perciben, se hace a partir de lo que uno mismo puede proyectar, ya sean pensamientos positivos o algunos negativos.

En este sentido, la misma guía señala que a veces podemos considerarnos listos o torpes, antipáticos o graciosos, es decir, podemos estar llenos de sensaciones que nos hagan sentir bien, pero otras veces pueden aparecer pensamientos que no sean tan positivos.

Los tipos de autoestima

“Los millares de impresiones, evaluaciones y experiencias así reunidas se unen en un sentimiento positivo o negativo hacia nosotros mismos”. Este sentimiento es lo que comúnmente se conoce como autoestima y se puede presentar de diferentes formas, que vamos a describir a continuación.

  • Autoestima alta y estable

Todas las vivencias que le suceden a una persona, a lo largo de su vida, influyen para que su autoestima sea de una forma determinada. En el caso de la que es alta y estable, intervienen muy poco dichas experiencias, pues su actitud en la sociedad es más abierta porque sienten más confianza hacia sí mismas.

Lo que caracteriza a las personas con este tipo de autoestima, es que además de tener confianza en sí mismas, tratan de llevar una vida sana y equilibrada, para que en caso de una dificultad, puedan afrontarla sin temor y sin miedo de las posibles consecuencias.

Además, no sólo reconocen sus cualidades, también están conscientes de sus debilidades, pero lo que hacen es trabajar en ellas para que no les afecten y se lleguen a convertir en aspectos positivos. Otras características que podemos mencionar son:

  • Tienen seguridad para expresar sus opiniones delante de los demás.
  • Son muy participativos, ya sea en la escuela o en el trabajo.
  • Les gusta ponerse retos, pues saben que les servirán para mejorar.
  • Son creativos, organizados y les gusta mantenerse activos.
  • Son líderes naturales que comparten sus conocimientos con los demás.

Las personas con este tipo de autoestima suelen tener una presencia sobresaliente en cualquier grupo social del que formen parte, incluso en casa, porque en las familias, cada uno de los miembros, posee percepciones diferentes sobre sí mismos.

  • Autoestima alta e inestable

En el caso de las personas que tienen este tipo de autoestima, presentan algunas de las características que mencionamos en el punto anterior; sin embargo, no suelen mantenerlas de manera constante, por lo que llegan a tener episodios de desconfianza hacia sí mismos.

Son personas responsables, creativas y participativas a las que también les gusta plantearse objetivos, pero que pierden su seguridad cuando sienten una “amenaza” en su entorno. Por ejemplo, alguien que en su trabajo esté en constante competencia con uno o más compañeros.

Todo individuo que tenga autoestima alta pero inestable, reacciona de forma negativa ante las críticas, porque defiende siempre su punto de vista y por lo regular no está de acuerdo con las otras opiniones.

El rasgo más importante relacionado con este tipo de percepción sobre uno mismo, es que las personas se encuentran constantemente preocupadas justamente por conservar esa parte positiva que tienen que por eso tratan de “protegerla” de las opiniones ajenas.

  • Autoestima baja y estable

Nos referimos a un tipo de autoestima que no se ve afectada por situaciones externas, las cuales no influyen en la percepción que las personas tienen de sí mismas, pues no se sienten lo suficientemente valiosos como para mejorar aquellos rasgos que les provocan insatisfacción.

Además, es común que haya poco amor propio y falta de contacto con otros individuos, pues prefieren mantenerse aislados, debido a que en ocasiones se ilusionan fácilmente y tienen miedo de pasar por episodios dolorosos.

Algunas emociones que vienen acompañadas de este tipo de autoestima son negativas, por ejemplo, envidia y tristeza. Porque al estar insatisfechos, los individuos con este tipo de percepción hacia sí mismos, ven cualidades en otras personas, pero difícilmente trabajarán para cambiar lo que en ellos saben que puede mejorar.

Además, es común que continuamente estén buscando la aprobación de otras personas, ya sean familiares, amigos o compañeros de trabajo. Cuando no sucede como esperan, se paralizan porque sienten que han fracasado y es una situación ante la que no se sienten capaces de luchar.

Finalmente, otro rasgo muy propio de este tipo de autoestima en las personas es que prefieren integrarse en grupos poco valorizados que buscar un lugar en otros grupos sociales que sean más competitivos y le ayuden a mejorar sus capacidades.

  • Autoestima baja e inestable

Al hablar de este tipo de autoestima es necesario mencionar que se puede detectar en personas sensibles y que fácilmente pueden ser manipuladas por factores externos, ya sea otros individuos o situaciones (lo que ven en redes sociales, por ejemplo).

Además, cuando viven una situación que resulta exitosa, se sienten capaces de lograr más triunfos, pero es una sensación que desafortunadamente sólo dura poco tiempo y después vuelven a sentirse incapaces de seguir alcanzando proyectos.

La inestabilidad es lo que más caracteriza a las personas con este tipo de autoestima, por lo que se pueden describir como indecisas y vulnerables. Además, en su comportamiento también influyen experiencias personales y sociales que dejan una huella muy profunda en ellas.

Asimismo, la ansiedad es otro rasgo en este tipo de personas, quienes están constantemente preocupadas por lograr sus tareas diarias y se someten a tanta presión que en ocasiones puede provocarles depresión.

Los componentes de la autoestima

Para el psiquiatra y psicoanalista Luis Hornstein la autoestima, por tratarse de lo que las personas ven y sienten sobre sí mismas, puede tener ciertos componentes que la definen, los cuales describiremos a continuación.

  • Confianza

“La autoestima es sentirnos competentes para enfrentarnos a los desafíos y creernos merecedores de recompensa”, explica Hornstein. Por eso, cuando no hay confianza en la capacidad de aprender y tomar decisiones, es probable que la percepción sobre uno mismo se dañe.

  • Facetas

La imagen que tenemos sobre nosotros mismos puede variar de una situación a otra, dependiendo de la faceta donde nos encontremos, la cual puede ser laboral, intelectual, afectiva, corporal o sexual.

Por ejemplo, si no hay confianza hacia nuestro cuerpo, probablemente eso perjudique las relaciones de pareja en el ámbito afectivo, pues podría estar más presente la falta de aceptación propia y la preocupación de que el otro tampoco se sienta satisfecho.

  • Reconocimiento

De acuerdo con el psicoanalista Hornstein, en la autoestima influye mucho la mirada que otras personas tienen hacia nosotros, pues los humanos buscamos reconocimiento y cuando no recibimos lo que esperamos, la seguridad que tenemos se podría ver afectada.

En este punto vale la pena mencionar que el reconocimiento se puede obtener por medio de dos vías:

  1. Por conformidad, es decir, ser y tener actitudes similares a las de otras personas, algo así como mimetizarse entre todos esos patrones de comportamiento.
  2. Por distinción, es decir, tratar de hacer cosas que no asemejen a las que hacen otros, para que puedan notar esa diferencia y la valoren.

Cómo mejorar la autoestima

Después de conocer todas las características de los diferentes tipos de autoestima, es más sencillo identificar que en ciertos casos se podría requerir la ayuda de un especialista para cambiar esa imagen negativa que las personas tienen sobre sí mismas, con el objetivo de mejorar su calidad de vida.

Esto es importante porque no se trata de resignarnos a vivir con esa forma de pensar que caracteriza a la baja autoestima, ya que todas las personas poseen la capacidad de identificar sus debilidades y apoyados en un psicólogo, pueden trabajarlas para construir una mejor imagen de sí mismos.

Al respecto, el psiquiatra Luis Hornstein sostiene que a pesar de que “las bases se construyan durante la infancia, la autoestima no es inalterable en otras etapas de la vida. Sigue fluctuando”.

Por eso, acudir a terapia psicológica es una buena forma de trabajar esa imagen sobre nosotros mismos, detectar qué es lo que nos gusta y nuestras fortalezas, pero también cuáles son las percepciones negativas que nos afectan, para que poco a poco podamos sentirnos mejor con lo que somos, hacemos y pensamos.

Como conclusión y siguiendo las palabras de Hornstein, podemos decir que “una buena autoestima permite dar curso a lo que se piensa, a lo que se desea, enfrentar dificultades, sobrevivir a los fracasos y desilusiones, expresar temores y flaquezas sin avergonzarse, pedir ayuda, cambiar de opinión y tener expectativas en relación al futuro”.

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